8/17/2011

Lección 2 para ser diva



Como suele suceder con la tele, hay muchas horas muertas y después gran prisa para acabar dos programas el mismo día. Hoy no fue la excepción.
Por la mañana vinieron a arregarme y al poco tiempo nos reunimos con Marcello Coltro para revisar los guiones. Después pasamos a grabar el programa número uno de la serie de 20. El estudio, instalado en una especial de bóveda de piedra estaba caliente como un infierno y para cuando llegamos ahí, ya todos los de la producción estában bañados en sudor. Pero a las jueces nos fue peor, porque nuestras sillas están frente y debajo de reflectors. ¡Uff! Y yo que digo que soy buena para aguntar el calor y no sudo, estaba sufriendo terriblemente.
Mis compañeras jueces están preocupadas por su imagen ante la tele, lo mismo que Martha Debayle. Así que a cada corte se miraban al espejo y pedían retoque inmediato. Yo, en cambio, decidí confiar en que el maquillista se me acercaría si viera que algo andaba mal con mi rostro. Gran error. Cuando regrese, al final del programa, a mi habitación para cambiarme, me miré al espejo y casi muero al comprobar que tenía el labial totalmente corrido. Los que me conocen saben que mi lipstick es siempre rojo. Por lo tanto, era muy evidente que la cámara no lo iba a pasar desapercibido.
Me descubría haciendo un examen de conciencia. No quiero ser una pesada, pensé, pero ahora sí me pasé de confiada. Tomé aire y me regresé al foro a pedir que me permitieran repetir la última escena con la boca bien pintada. Para mi sorpresa, se compadecieron de mí y, después de una mirada de esas que matan, el maquillista que me había dejado con la boca corrida tuvo a bien recuperar la forma original de mis labios rojos. Mi primera lección de diva ya estaba dada.
No sé cómo voy a llegar al final de los días de grabación aquí en la hacienda. Con decir que desayuné chilaquiles, comí un sandwich y cené pasta para rematar con un flan de cajeta, será suficiente para que entiendan lo que digo. Eso sin contrar que el programa de la tarde fue igual de difícil por el calor que había en el foro. A la pobre de Martha Debayle ya no le cabían sus zapatos porque ella, al igual que nosotras, nos estamos hinchando como sapos. Ah, y no he mencionado los mosquitos, ¿cierto? Nos tienen a todos oliendo a repelente, pero llenos de manchones rosados y abultados que pican y pican. “No hay que rascarse”, dice mi colega, la juez Rebeca Rincón. “Hay que ser fuerte”, continúa y yo admito, en silencio, que me pienso a rascar hasta que logre ser una diva como ella.

2 comentarios:

Cinthya Sanher dijo...

yo se q es horrible grabar!! odio las horas muertas literal me duermo pero cuando escucho 5, 4 3 2, rapido despiert0o0o jajajja espero0o q cada dia lo disfrutes muchisismo0o y no sufras tanto0 por cierto tengo una foto contigo y si traes labial rojo :)saludos

Daniel Cubillo dijo...

Lucy: Eres hermosa! Además de una gran mujer. Mi cariño y admiración.
Daniel