1/08/2012

Mujer que viste en la oficina




Todavía recuerdo la sorpresa que recibí al abrir un mail en mi correo de la oficina, cuando trabajaba en Nueva York. Era de mi jefe y estaba dirigido a todo el personal de la revista. En el mensaje marcaba un código de vestimenta especificando las prendas que estaban prohibidas en nuestro trabajo. “Nada de blusas con tirantes de spaghetti, chanclas, shorts, tops ombligueros, prendas transparentes, mini faldas muy cortas o mallas”, delimitaba él.
La verdad, no lo culpo. En Manhattan el calor puede hacer que la gente pierda la cabeza y el criterio para vestir en una oficina. Después de nueve meses de frío, las personas deciden ponerse short, camisetas halter o sin mangas y chanclas de pata de gallo para presentarse a trabajar. Las mujeres, obviamente, eran más notables por mostrar su piel y su poco conocimiento de las reglas corporativas al vestir. Así que, más de una salió por la puerta de atrás para cambiarse de ropa y las que vivían más lejos, se vieron forzadas a comprar un atuendo más conservador en las tiendas de la planta baja.
Por desgracia, en México no cantamos mal las rancheras. Estos ojos han tenido que ver más piernas, senos y cinturas, de las que hubieran querido. Algunas  de mis compañeras llegan con unos escotes que exceden la simple generosidad. Otras van con shorts, como si fueran a la playa o a un antro. Hay las que llevan mallas con piernas tan gordas que parecen embutidos. Además de las que se les ve la ropa interior al cien por ciento. Pero después se preguntan por qué no son tomadas en serio. Qué hace que los hombres las busquen para pasar el rato o que las otras mujeres desconfíen de sus logros y privilegios dentro de la corporación.
La oficina es para ir vestida de pies a cabeza. Con ropa femenina y hasta sensual, pero nunca ligera, sexy o vulgar. La vestimenta debe ser sobria, cómoda y acorde con el trabajo que realizas.
El secreto está en no perder la atención ni el respeto de tus colegas, cuando puedes sentirte y verte divina con una buena elección en tu guardarropa de trabajo.



12/28/2011

Usar medias de red




Cuando algo está catalogado vulgar o lleva un peso sexual como parte de su esencia, es difícil que la gente reaccione bien ante ese objeto o concepto. El estampado de animal, por ejemplo, requiere de una persona muy elegante y distinguida para no verse corriente. Las medias de red, que vimos por años solo en las mujeres de dudosa reputación, corren con la misma suerte.
Irónicamente, yo veo que hombres y mujeres se fascinan ante las medias de red, pero muy pocas de nosotras nos atrevemos a usarlas. “No todo el mundo las sabe llevar”, me dijo el otro día el coordinador de moda de Marie Claire, Jorge Estrada. Lo cual es cierto. Por ello, aquí te van las reglas para ponértelas y gozarlas, sin malas interpretaciones:
1.- Las medias de red tienen suficiente textura y son muy llamativas, por lo que no se deben coordinar con ropa estampada.
2.- Deben llevarse sólo si tus piernas son delgadas.
3.- Elígelas en colores oscuros.
4.- Úsalas con faldas ligeramente arriba o abajo de la rodilla, no con mini faldas.
5.- No las utilices rotas a menos de que quieras un look dark.
6.- Combinarlas con zapatos o botines altos, no con botas.
7.- Para robarte las miradas de los caballeros, ponte las medias con calzado de tacón decididamente femenino.

LaBeauty: Rénergie Yeux Multiple Lift de Lancôme.




La industria de la belleza no sólo basa su éxito en sus avances tecnológicos, sino también en sus originales ideas. Se trata de lanzar novedades que a muchas de nosotras nos sorprenden y que adoptamos encantadas porque, en el fondo, nos hacían falta.
Ese es el caso de este tratamiento doble para ojos, cuya fórmula blanca utiliza el complejo GF-Volumetry que reduce las arrugas y reafirma la piel de la zona de alrededor de los ojos. Sin embargo, es la crema color carne en el compartimento superior, que sirve como corrector, reductor y desinflamante, la que verdaderamente hace la diferencia, pues puede usarse como cosmético y, a la vez, mejora la apariencia de la tez y le brinda luminosidad a la mirada.
Por si todo eso fuera poco, es una crema que dura y no cuesta tanto, por lo que en precio eficiencia se convierte en una fuerte rival para los tratamientos de otras marcas en el mercado. 

12/18/2011

Ante la duda…



Siempre me sorprende el margen de error en la interpretación de un código de vestimenta. Pero cuando el asistente a un evento no tiene ni una pista sobre la manera en que se supone debe arreglarse, los desastres se multiplican.
Ayer fui a una boda. La invitación decía: formal, lo cual, según los novios, expresaba el deseo de que las mujeres fueran de largo y los hombres de smoking o, por lo menos, de traje. Habría que haber especificado que se requería “etiqueta rigurosa” y aún así, ¿cuántas personas habrían tenido la curiosidad de descifrar el término y de respetar las reglas de los anfitriones? El resultado seguramente te lo imaginas: llegaron mujeres con mallas y botas, lo mismo que con vestiditos como para ir al antro. Algunas pocas fueron de largo y la mayoría iban vestidas como para asistir a un coctel.
Hace un par de semanas sucedió justo lo contrario: una amiga asistía a un gran evento en Inglaterra y la invitación pedía, una vez más, llevar vestimenta formal.  Ella, desde luego, no estaba del todo segura de si debía ponerse vestido largo o corto y vino a consultarme. Mi consejo fue que llevara un atuendo francamente de noche, pero no largo. “Para ir de largo debe especificar back tie”, le dije. “Todas las que vayan de largo lucirán fuera de lugar y pondrán en evidencia que no salen a eventos lo suficiente.” A su regreso el reporte fue positivo: un par de despistadas fueron de vestidos largos, pero la mayoría, incluyendo a mi amiga, se sintieron ciudadanas del planeta gracias a su adecuado atuendo.
La Real Academia Española plantea, cuando se tiene la duda de poner una palabra con mayúscula o minúscula, optar por la minúscula. Bueno pues, la misma regla impera bajo los códigos de vestimenta confusos. Ante la duda, el vestido corto es mucho mejor opción que el largo.

12/09/2011

Creáre, para el talento mexicano


Zapato ganador en la categoría de estudiantes.


Cinco años lleva invertidos Anna Fusoni en el concurso Creáre, que se ha dado a la tarea de encontrar talento nacional para impulsarlo. Los estímulos no sólo están basados en los premios materiales, sino en el apoyo y la experiencia que la industria brindará a los ganadores año con año.
El lugar: León, Guanajuato. La zona industrial del estado que produce calzado y marroquinería, a nivel masivo lo mismo que con calidad de exportación, lo que nos colocó en un sitio privilegiado hace unos años y complicado en la actualidad, debido a la importación de productos chinos a bajo precio.
Creáre tiene, entonces, una misión: encontrar el eslabón perdido entre el diseño y el negocio. El cuero es la materia prima y los estudiantes tanto como los profesionales que trabajan con él, se convierten en un caldo de cultivo que podría ver nacer al Jimmy Choo mexicano o, cuando menos, al Nine West nacional.
La convocatoria para este concurso se publica a comienzos del año y cuando éste está por terminar, un panel de jueces es llevado hasta León para determinar los diseños que son dignos de competir y, finalmente, de lograr el triunfo.
Las bases del concurso son establecidas puntualmente y deben ser respetadas al pie de la letra. No obstante, para mi sorpresa, los estudiantes entendieron y aplicaron mejor los criterios que los llamados “profesionales”. Esto hizo que los jueces comentáramos nuestro desconcierto y remarcar irónicamente que ese patrón nos demostraba el triste presente que vivimos hoy, pero nos hacía tener esperanzas sobre el talento que está en plena preparación, en las universidades, y que, esperamos, terminará brillando como diamante bien facetado.
Nada me haría más feliz que poder calzarme unos zapatos o llevar una bolsa de estos ganadores. Pero para que ese milagro suceda, necesitamos que los industriales reconozcan la necesidad del diseño propio, original y con valor comercial que enamore al mercado nacional e internacional. Basta de hacer zapatos burdos para vender en el centro de las grandes ciudades. Dejen de copiar modelos que funcionen para las marcas internacionales. Valoren la calidad y la estética por igual. Sólo miren los pies de las jóvenes y descubran que lo que han estado haciendo por años no está de moda y no es en absoluo competitivo.
Mis felicitaciones a los ganadores. Mi doble reconocimiento a los estudiantes que fueron distinguidos con un galardón. Pero no se duerman en sus laureles. Ustedes nos dieron una lección importante: la excelencia tiene que ver con la auto-exigencia. Lo que nos lleva a pensar en Fusoni y su gran trabajo en Creáre. Me quito el sombrero, Anna, espero que este concurso guarde grandes satisfacciones para ti y las personas que te han apoyado con esta gran iniciativa.

11/13/2011

InBeauty. Bottega Veneta: el perfume para vivir la sofisticación.



El viernes 11/11/11 fue un día de suerte para muchos y yo no fui a excepción. Ese día recibí una flores hermosas, acogí visitas inesperadas, bebí champagne con mis amigos y me regalaron una fragancia inolvidable. Todas esas sensaciones perdurarán en mi memoria, pero ese perfume será un recordatorio constante que me hará sentir afortunada por mucho tiempo.
Los perfumes son mi punto débil en el camino de la moda. No lo digo porque me vuelvan loca, sino por lo contario, es rarísimo que me anime a probar uno en mi piel, mucho menos aún a usarlo o comentarlo. Desde que descontinuaron mi adorado perfume Envy, de Gucci, me he sentido un tanto desamparada. Las únicas fragancias que me han incitado a la infidelidad olfativa han sido: Balenciaga y Balenciaga Paris. Pero no fue hasta mi viaje a Florencia, hablando con un alto ejecutivo de Coty Prestige sobre mi problema para encontrar un perfume sustituto del  Envy, que me sugirieron probar la nueva y flamante fragancia de la marca italiana Bottega Veneta.
La descripción del ejecutivo en cuestión fue muy seductora. Recorríamos Florencia en un Mercedes Benz, mientras él me trataba de describir el aroma. “No es floral”, dijo inmediatamente ante mi oposición a la fragancia dulce de las flores que en mi piel se vuelve verdaderamente insoportablemente empalagosa. “Tiene una nota a cuero muy elegante, con bosque y madera”, aseguró, como si estuviera revelando el atajo a mi felicidad. Cuando el auto se detuvo a la entrada del hotel, él me dio las instrucciones precisas para visitar la boutique Bottega Veneta (solo ahí se vende se perfume) y me invitó a usarlo antes de declarar mi aprobación. ¡Abra cadabra!
Entre bolsas espléndidas, unos lentes de sol muy tentadores y un ambiente de elegancia en la boutique, sometí al perfume sugerido al difícil test. Toda la noche volví a oler mi muñeca, en donde apliqué el jugo, para comprobar que me seguía gustando el aroma.
La moda italiana puede tener un lado escandaloso y hasta vulgar, pero cuando se trata de refinación y elegancia, ese país se pinta solo. El perfume Bottega Veneta pertenece al extremo de la sofisticación. Con un fijador potente, pero sin ser un perfume invasivo, este aroma refleja el DNA de su marca. La piel impera. Hay una sensación cálida y sensual acentuada por un toque polvoso, que la ha hecho ser descrita como un lujo privado invisible. Pero de que se percibe, se percibe.
Con bergamota italiana, pimienta rosa brasileña, musgo de roble y un toque de diferentes tipos de patchouli, dudo mucho que este perfume sea para una mujer muy joven. Porque su cuerpo y textura cremosa se identifican más con un estilo definido y con un toque de personalidad fuerte. Digamos que es el código contrario a un perfume cítrico o marino. Este es un aroma mundano, terrenal y ciertamente carnal. Da ganas de morder, por lo rico que huele.
He disfrutado dos días oliendo diferente a mí. Pero me gusta mucho. Tanto, que recuerdo esa incómoda aflicción que avisa, con cierto dolor, que estás lista para entregarte a una nueva pasión.

11/02/2011

Gozar el mundo del Signore Cavalli



Roberto Cavalli era, para mí, sinónimo de un diseñador de ropa estrafalaria que nada tenía que ver con mi gusto personal. Sin embargo, como cronista de moda que soy, no podía ignorar que su estética había cimentado un nombre sólido y una clientela ávida de sus creaciones. Así que cuando me invitaron a conocerlo personalmente, imaginaba que visitaría su villa y su atelier, guardando la distancia con el diseñador que se ha atrevido a vestir a celebridades como Verónica Castro y J-Lo, resaltando la ya de por sí obvia vulgaridad de esas estrellas.
Mi primera prueba de que estaba en un error, fue al recibir una pieza de joyería que aguardaba para mí, como obsequio, en la habitación del hotel. Al verla pensé: ¿a quién se le puede ocurrir que me colgaría un cuerno negro? Pero al día siguiente, al ver ese mismo collar en algunas de las invitadas al evento, poco a poco me fue pareciendo un objeto interesante y al final del viaje decidí quedármelo, no sin antes haberme enterado de que lejos de ser un cuerno, el colgante es un tipo de pimiento que es símbolo de buena suerte.
Llegar a la villa donde vive Cavalli también fue una sorpresa, pues a pesar de que había algunos elementos que distinguen a su marca  -estampados de animales, colmillos y cuernos- también fue una grata sorpresa encontrar la manera en que se fusionaban con otros objetos de arte y que la mezcla lucía muy bien.
El diseñador florentino hizo su aparición en público con sus clásicos lentes oscuros y un pastor alemán a su lado. Después se integró su esposa, Eva, vestida impecablemente sin muestras de estampados animales en su atuendo.
Esa tarde, visité la fábrica Roberto Cavalli y tuve la oportunidad de ver a los diseñadores de los vistosos textiles haciendo los estampados en la computadora, después pude observar el proceso del estampado en rollo y por pantalla individual así como el estricto control de calidad al que se somete cada tela. En una de las máquinas estaban trabajando en un estampado de pitón al que le aplicaron cerca de 15 tonos, para poder dar esa impresión de que las escamas tienen dimensiones diferentes. Después de ver ese fantástico trabajo, tuve que admitir que me hubiera comprado una blusa con ese complicado motivo.
Más tarde pasé a la oficina de Eva, quien además de ser la compañera sentimental de Cavalli, es la directora creativa de la firma. La cantidad de imágenes, estampados, objetos y fotos era sobrecogedora. No sabía a dónde voltear. Supongo que por eso, al llegar a la oficina del mismísimo diseñador, ya mis ojos estaban acostumbrados a la estimulación máxima.
Roberto Cavalli es un hombre agradable. Trataba de hablar inglés, pero sabía que Eva estaba ahí para explicarle o traducirle lo que no entendiera del todo. Habló con soltura mientras lo entrevisté para Marie Claire, Caras y Harper´s Bazaar.  Reía al hacer bromas y casi se derrite de ternura cuando vio al perro, volver a su lado, después de dar un paseo por los jardines.
Eva, por su lado, es una mujer guapa, elegante y muy agradable. Ella respondía algunas de las preguntas y complementaba las de su marido con claridad e inteligencia.
Por la noche los Cavalli hicieron una gran fiesta. La casa tenía mesas cuya mantelería estaba hecha con las magníficas telas de la fábrica: sedas con todo tipo de estampado animal. Pero también tenían velas, copas de cristal, flores y las servilletas con dibujo de tigre. Todo era muy barroco, saturado, pero de buen gusto. No supe cómo, pero tuve el deseo de poner una mesa así en casa. Sólo había pasado un día en el ambiente Cavalli y ¡ya me habían transformado!
Ahora pienso que Cavalli tiene muchas más virtudes que saberse vender. Su identidad es el fuerte de la marca. Pero el hombre y la mujer que están detrás, trabajando cada temporada, sin duda son dos pilares que sostienen ese inmenso prestigio con un amor salvaje por la moda.
Estampado de pitón siendo sometido a control de calidad.

Oficina de las diseñadoras de estampados en Roberto Cavalli. 
Rollos de seda que se han estampado en la fábrica del diseñador florentino.