1/29/2012

LaBeauty: Kit paleta para cejas de Clarins




Una de las cosas que más me sorprendió cuando trabajaba como editora de belleza en Nueva York, es el gran interés que existe, en Estados Unidos, por las cejas. En México jamás he escuchado tantos comentarios al respecto como en el país del norte. Por alguna razón, tanto la industria de la belleza, como las consumidoras, prestan gran atención a enmarcar su mirada con unas cejas bien delineadas.
Desde luego, esa inquietud ha logrado que las casas cosméticas se apliquen para ofrecer productos que cumplan con las necesidades de las mujeres y a nuestro país han llegado decenas de versiones de lápices, crayones, sombras y estuches que fueron diseñados específicamente para ello.
Si bien es cierto que muchas mexicanas ya se han encargado de depilarse las cejas y delinearlas como parte de su rutina de maquillaje, hay otras tantas, las más, que ignoran la ventaja de tener unas cejas hermosas.
El primer paso para lograr tenerlas, desde luego, tiene que ver con limpiar las cejas de vellos indeseables. Hay salones y alguno que otro mostrador de productos de belleza, en donde existe un personal especializado en diseño de éstas. Ellos se encargan de marcar una ceja con las proporciones correctas. Sin embargo, hay necesidad de rellenar la ceja para dar el efecto ideal en el rostro.
En las múltiples entrevistas que he hecho sobre el tema, los maquillistas sugieren utilizar dos tonos para rellenar la ceja. Uno del tono del vello y otro ligeramente más claro. Se trata de darle una apariencia natural y de evitar, a toda costa, dejarlas oscuras, ya que eso produce un efecto de rigidez y dureza en la expresión facial.
La diferencia entre una ceja bien delineada y una al natural, es abrumadora. Si no lo has visto, no pierdas más el tiempo y pruébalo tú misma. Una vez que te han diseñado tu ceja, te sugiero utilices el estuche para cejas de Clarins que tiene una pinza depiladota, tres tonos de sombra, un gel para aglutinarlas, una sombra rosa pálido para ocultar cualquier irritación creada por la extracción de vello, un pincel para aplicar o rellenar y un cepillo para difuminar el color.
Ah, una cosa más: el mantenimiento de la ceja debe ser constante. Si no estás decidida a ser disciplinada con la depilación para conservar la forma perfecta de tus cejas, será mejor que claudiques antes de comenzar. Pero si te animas, te aseguro que no te vas a arrepentir nunca.

1/15/2012

El arte de llevar un escote o una falda corta




















Yo lo he padecido. Creo que todas lo hemos vivido en algún momento. La falda es demasiado breve o el escote está desbocado. La primera reacción es: pues bájate la falda o súbete la blusa. Pero no es tan fácil. Si la intención era ser sexy, hay que pensarlo dos veces, pues no hay nada menos atractivo que una mujer tratando de domesticar a su escote o a su falda.
Empecemos por la falda. Habrá que considerar que si es corta, al sentarse lo será aún más. Así que el mejor consejo es: antes de comprarla, hay que ensayar sentarse en vestidor. Si la vas a usar con medias o incluso sin ellas, trata de verificar que no  muestres nada indeseable si estás en una silla, como la faja de las pantimedias o la ropa interior.
Por otro lado, un escote generoso requiere, generalmente, de una buena postura. Pero el brassiere puede ser un invitado incómodo en la ecuación y ser protagónico cuando debía pasar inadvertido. El mejor tip es comprar sujetadores con copas pequeñas y escotadas, además de elegir un color lo más similar a la prenda que llevas. Mejor ver el sostén que le pezón, definitivamente. Pero cualquier mujer pierde estilo y sensualidad cuando intenta acomodar constantemente su top para sentirse fuera de peligro. Es más: si no sabes escotarte y correr el riesgo de mostrar de más, mejor busca un cuello cerrado y te verás, si no más sexy, seguramente sí más relajada.
He preguntado a cientos de hombres sobre lo que hace a una mujer sexy y lo más sorprendente para mí es que, cuando ellos se enamoran de una chica que los hace enloquecer de pasión, ésta no tiene que tener las medidas perfectas ni ser una experta en el arte de la seducción, sino sentirse segura y cómoda consigo misma y eso implica saber llevar bien tanto su falda, como su escote.

1/08/2012

Mujer que viste en la oficina




Todavía recuerdo la sorpresa que recibí al abrir un mail en mi correo de la oficina, cuando trabajaba en Nueva York. Era de mi jefe y estaba dirigido a todo el personal de la revista. En el mensaje marcaba un código de vestimenta especificando las prendas que estaban prohibidas en nuestro trabajo. “Nada de blusas con tirantes de spaghetti, chanclas, shorts, tops ombligueros, prendas transparentes, mini faldas muy cortas o mallas”, delimitaba él.
La verdad, no lo culpo. En Manhattan el calor puede hacer que la gente pierda la cabeza y el criterio para vestir en una oficina. Después de nueve meses de frío, las personas deciden ponerse short, camisetas halter o sin mangas y chanclas de pata de gallo para presentarse a trabajar. Las mujeres, obviamente, eran más notables por mostrar su piel y su poco conocimiento de las reglas corporativas al vestir. Así que, más de una salió por la puerta de atrás para cambiarse de ropa y las que vivían más lejos, se vieron forzadas a comprar un atuendo más conservador en las tiendas de la planta baja.
Por desgracia, en México no cantamos mal las rancheras. Estos ojos han tenido que ver más piernas, senos y cinturas, de las que hubieran querido. Algunas  de mis compañeras llegan con unos escotes que exceden la simple generosidad. Otras van con shorts, como si fueran a la playa o a un antro. Hay las que llevan mallas con piernas tan gordas que parecen embutidos. Además de las que se les ve la ropa interior al cien por ciento. Pero después se preguntan por qué no son tomadas en serio. Qué hace que los hombres las busquen para pasar el rato o que las otras mujeres desconfíen de sus logros y privilegios dentro de la corporación.
La oficina es para ir vestida de pies a cabeza. Con ropa femenina y hasta sensual, pero nunca ligera, sexy o vulgar. La vestimenta debe ser sobria, cómoda y acorde con el trabajo que realizas.
El secreto está en no perder la atención ni el respeto de tus colegas, cuando puedes sentirte y verte divina con una buena elección en tu guardarropa de trabajo.